sábado, 19 de agosto de 2017

La Heerkömigtum. Realeza militar germana

El termino realeza militar, para los historiadores de la nueva doctrina, es identificable en su aspecto dirigente guerrero con la jefatura militar, correspondiente al dux de las fuentes latinas. Esta institución desarrolla un papel determinante ante la multitud de conjuntos populares que aparecen; son grupos que no se encuentran asentados definitivamente en un determinado territorio. Están constituidos por contingentes de hombres libres y no libres que obedecen las órdenes de su señor.

De alguna forma este dominus, dueño de su propio sequito – compuesto por hombres libres y no libres y su propio fundatus de campesinos -  de la misma condición social que sus hombres de armas – que trabajan sus tierras, pasó durante el proceso de migraciones de los siglos IV – V, a convertirse en dirigente militar, con grupos armaos heterogéneos, vinculados por el juramento de fidelidad a su misma suerte. En determinados casos, este señor dirigió no sólo a sus soldados, sino al conjunto de hombres armados de un determinado pueblo. Este proceso se iniciaba cuando un grupo de guerreros designaba a un dux con la intención de conseguir botín en una guerra, de manera que los hombres alistados se vinculaban a él por un juramento. En algunos casos, se producía también la búsqueda de unas nuevas tierras. Al ser un establecimiento duradero, se veían obligados a llevarse todas sus familias y bienes. La amalgama de gentes en movimiento iría aumentando, con los diferentes séquitos de voluntarios que se les irían añadiendo. Estos movimientos suponían un cambio notable en el proceso de organización política de estos pueblos. Al dirigente de esta agrupación étnica heterogénea e itinerante se le elegía rey. 

Los dirigentes de estas realezas de nuevo cuño legitimaban su posición cuando eran designados por la asamblea de guerreros y basaban su poder y su fuerza en la soberanía domestica. Al dirigente se le proporcionaría la posibilidad de formular una realeza militar. Esta se originaría por una serie de empresas militares afortunadas y de establecimientos territoriales, constituyendo un asentamiento (Landnahme). De esta manera del grupo de gentes que formaban parte del numeroso séquito se forjaría un nuevo pueblo o civitas, del cual el monarca militar (herrkoning) se constituiría en el rey del pueblo (Stammeskönig). 

Dentro del pueblo se diferenciará entre rex y dux, pero en el caso de la realeza de guerrera, se producirá una fusión de ambos poderes: era por tanto rex y dux. La vinculación que tenían los semilibres y no libres con el rey, y a la vez señor, era por obediencia ciega, aunque con el paso paulatino de los años consiguieron gozar de un mayor grado de libertad y formaron parte, como mercenarios, de los séquitos de los príncipes germanos, además adquirieron más dominio como hombres de servicio dentro de la soberanía doméstica. Dado el concepto de libertad que existió entre los germanos, y visto el poder de la soberanía doméstica sobre los no libres, no se puede aceptar el concepto de nobleza entre los germanos como defiende Dannenbauer basada en una categoría social por nacimiento, lo que supondría encontrase en un estrato social por encima del resto de los hombres libres, eliminando cualquier posibilidad de ascenso del resto de los guerreros, especialmente los carentes de libertad. Su planteamiento configura una sociedad estamental desvinculada entre si, mientras que el nuestro – siguiendo a Schlesinger y Wensus – mantiene una sociedad guerrera vertical, con gentes que ocuparán puestos relevantes tras sus éxitos militares, y no en cambio por nacimiento.

La apariciendo de la realeza tuvo un desarrollo distinto en cada una de las grandes familias de pueblos de los germanos. Mientras que entre los occidentales resultó numerosa debido a su reciente desarrollo en los procesos migratorios, entre los orientales se conservó la realeza primigenia con elementos de origen mitológico. El monarca era un personaje de estirpe regia con una serie de antepasados heroicos, los cuales se remontaban al origen del pueblo.


Javier PampliegaLos germanos en España –  CAP I - Elementos conceptuales. Etnogenesis, realeza militar y soberanía domestica en la época de las grandes migraciones. 

miércoles, 16 de agosto de 2017

Los alanos en las provincias Cartaginense y Lusitania (411 y 418)

Las tierras de mayor riqueza en el presunto acuerdo del 411 entre los pobladores germanios y los usurpadores geroncio y Máximo, jugaron un representativo papel para los alanos, quienes recibieron una serie de posesiones, asequibles para el funcionamiento de sus guarniciones de caballería en la Lusitania y cartaginense. En este sentido tendría cierta coherencia  suponer sus huestes guerreras en las zonas limítrofes colindantes de ambas provincias ( G-G KONING – Wandalische Grabfunde des 5. Und 6 Jhs- “ XXII, 1981, pag 355, supone que los alanos se encontraríanasentados fundamentalmente en la Lusitania y habrían penetrado muy poco en la cartaginense. Esto hace plausible que los siingos de la Betica derrotados y los alanos de la Lusitania se dirigiesen a conquistar Braga).

El ando director en estos momentos lo realizaría el pueblo hasdingo de Gunderico, quien se asentaría en una región de mucha riqueza mineral, además de su emplazamiento estratégico en el ramal viario que vinculaba a la Galia e Hispania. Esta situación no era del agrado del gobierno de Ravena, quien desoyendo las rogativas de los nuevos incursores decidió eliminarlos.

De este modo el patricio Constancio ordenó a los federados de Walia exterminar a los pueblos foráneos peninsulares. Por la zona litoral mediterránea los séquitos del Herrkoning visigodo exterminaron a los silingos en la Betica y tras ellos se enfrentaron a los guerreros alano-sarmatas.
La ubicación de estos últimos, justificada por el ejercito de caballería que dirigían a causa de su excelente condición de jinetes, les facilitaba los movimientos rápidos por las llanuras meseteñas y levantinas. Su cuartel general, a efectos estratégicos, situarse en torno a la futura capital visigoda de Toledo. En ese sentido, tendría más lógica la decisión de Walia de enfrentarse con los silingos, situados en plena vía hercúlea.

Javier PampliegaLos germanos en España – CAP -La soberanía domestica y realeza militar alana en Hispania. Un análisis histórico desde el 406 hasta su definitiva etnogenesis con los vándalos hasdingos de Gunderico en Hispania en el 418


lunes, 14 de agosto de 2017

Antecedentes al paso de los alanos en la península ibérica (406 – 409). Por Javier Pampliega

Evolución política de los alanos antes del 406

Este pueblo iranio y por tanto, carente de origen étnico germánico, asimiló entre el último tercio de siglo IV y las dos primeras décadas del V muchos elementos germánicos al estar vinculado directamente con múltiples pueblos durante todo el proceso migratorio por Europa.

La aculturación de diversos elementos étnicos, guerreros, institucionales y culturales fue en realidad cuando un grupo desgajado del antiguo Stamn iranio, consolidó su autonomía   y su realidad popular en Hispania unida a suevos, vándalos (hasdingos) y Silingos) y encabezado por su herrkoning Addax. Este conjunto popular, derrotado trágicamente  por los federados germánicos de Walia, desgajado de su poderosa monarquía militar, hizo entrega por parte  de los elementos aristocráticos supervivientes al núcleo popular germáico más poderoso en esos momentos en Hispania, que era la sippe hasdinga de Gunderedo, de las tradiciones populares y la institución de a monarquía militar, por medio del mecanismo de la etnogénesis que suponía engrosar el nuevo Stamn vándalo. Todo este proceso se produjo en realidad a causa de la intensa vandalización o germanización de la Heerkonigtum alana de Addax, y el estrecho contacto existente durante el periplo migratorio con los grupos germánicos-ósticos de Godegiselo y Gunderico.  Sin duda, se puede afirmar que el pueblo alano de Addax en el 418 se asemejaba más en su estructura sociopolítica a los vándalos hispanos que a sus antiguos predecesores del Mar de Azov o del Ponto Euxino.

Este conjunto popular iraní surgió del actual Turquestan en el siglo I d. C; fue uno de los pueblos que formaba parte de la comunidad sármata, emigrando desde la Sogdiana hacia la región ciscaucásica del Kubán. Formaba un pueblo poco coherente en su estructura étnica antes de la irrupción húnica, extendiéndose entre el caucaso y el Mar de Aral. Las menciones de las fuentes en el siglo III, es situarlos en las cercanías del Danubio, especialmente en la zona de la dacia. Desde allí sitiaron lugares estratégicos en el Mar de Azov, atacando durante el siglo III kas villas griegas de la región del Bósforo.

En el último tercio del siglo IV a causa de los ataques hunos, como tantos pueblos cercanos a la órbita del greutungo Ermanerio, los alanos se dividen en dos grupos. Los primeros, denominados como Masagetas, se establecieron en la zona meridional de su territorio que corresponde a la región norte caucásica y Kuban siendo víctimas de la oleada húnica; mientras que los segundos, mucho más numerosos y llamados tanaítas, atacados por el rey huno Balamber entre las regiones del Don y el Volga, atravesaron en sus correrías migratorias el territorio europeo, de este a oeste. Estos pobladores habían sido vecinos de los greutungos. Los alanos taínitas en el siglo III habían sometido a los antiguos pobladores del Don medio y a los escitas, y posteriormente se asociaron con los greutungos. De este modo resulta concruente la aparición de Safrax, cuyo nombre alano refuerza esta hipótesis, asociado a los contingentes alano hunicos del greutungo Vidimiro.
Sin duda , son interesantes los diferentes elementos étnicos hallados en las diversas excavaciones arqueológicas, encontrándose joyas de oro y plata que pertenecieron a mujeres pertenecientes a la aristocracia militar nómada alana.







Los alanos como buenos pueblos de las estepas euro asiáticas, destacaron por su uso del caballo. Excelentes jinetes catafractos utilizaban en algunos casos armaduras de escamas metálicas para sus corceles

Tras la muerte de Vidimiro, el conjunto greutungo fue asumido por el liderazgo de  dos reiks, Alateo y Safrax. Este último por asumir la dirección de la caballería alana, jugará un importante papel en el futuro histórico de esta mescolanza popular. Junto  a este grupo apareció un reiks tervingio, Fritigerto, quien consolidó su posición de intermediario con todos los integrantes populares y asimiló el caudillaje de este importante conglomerado popular que fue la base en la que se sustentó la nueva etnogenesis visigoda –(H. WOLFRAM, Histoire.. 1990, pags 178-179, presenta la caballería de Ataúlfo  ligada a la que dirigía Alateo, Safrax y Viderico en el 380, con grupos de jinetes alanos que antes del 401 se habrían disgregado). La importancia del arma de guerra de la caballería jugó una baza singular en la batalla de Adrianópolis. Sin duda, Safrax con sus guerreros quedó integrado en el conjunto popular greutungo que en el 380 se instaló en el norte de Italia, con permiso de Graciano.

Otro grupo alanico quedó integrado entre las fuerzas militares lideradas por Fritigerno y tras él por Alarico; y su presencia queda atestiguada en las batallas contra Estilicón en el norte de Italia. A este grupo se le sumaron nuevos contingentes militares formados principalmente por caballería que acompañaba al reiks Ataúlfo, en la que aparecían jinetes greutungos y húnicos. Posiblemente se agrupasen también alanos, integrados en el dominio popular greutungo, herederos de Safrax. En la Galia aconteció un hecho novedoso, puesto que hay constancia por las fuentes que el grupo visigodo de Ataúlfo estaba unido a un grupo de alanos dirigidos por Goar, quien se había desgajado del grupo migratorio vandálico-alano acaudillado por Respendial y Godegiselo en el 407. Este grupo de alanos que acompañaba al conjunto migratorio visigodo principal singularizó un hecho destacado tras el asedio de la ciudad aquitana de Baza entre el 413 -414, puesto que con su rey alano se desvincularon de sus compañeros visigodos y de acuerdo con las autoridades imperiales pasaron a formar parte de un grupo de federados asentados en Aquitania.

El grupo de alanos que es objeto de este estudio del cual procederá el contingente que penetró durante el 409 en Hispania, procede de los múltiples pueblos que se asentaron en tierras centroeuropeas tras el empuje húnico del 370 – 375. Muchos de estos grupúsculos iranios se relacionaron con vándalos asentados en las llanuras  panónicas del Tisza, y les obligaron a moverse en dirección NO, ya que comenzaron a remontar el Danubio y en el 392 se encontraban en la Panonia y con multitud de gentes procedentes de la Panonia-Norico Ripuario y Valeria, bordearon regiones alpinas. Fortalecidos con el importante contingente de la Sippe silinga, todo el heterogénero grupo popular se dirigía al bajo Meno a finales del 406, tras el proceso inicial de movimiento que realizó otra poderosa amalgama popular en el norte de Italia como era liderada por Radagaiso.


Algunos escritores romanos describen como los alanos tenían armaduras de metal que se asimilaban a las escamas de los peces.

Javier PampliegaLos germanos en España – CAP -La soberanía domestica y realeza militar alana en Hispania. Un análisis histórico desde el 406 hasta su definitiva etnogenesis con los vándalos hasdingos de Gunderico en Hispania en el 418.

domingo, 13 de agosto de 2017

Espada visigoda de Arrollo Molino - Leganes - Madrid siglos VI y VII

No es muy conocido, pero lo cierto es que la zona de Madrid y Alcala de Hénares, es muy importante a la hora de localizar restos de espadas y otros importantes restos arqueológicos visigodos. Madrid fue una zona que destacó por varios asentamientos, seguramente la mayoría pequeñas localidades de tipo cuarteles. La espada visigoda de Arroyo Molino en legales es una buena muestra. ¿Que tipología crees que le corresponde según la clasificación de Behmer?


Hebilla de bronce para cinturón visigodo del siglo VI - Necrópolis de Castiltierra


Wamba, el último gran monarca visigodo del siglo VII

Pese a rechazar inicialmente el nombramiento debido a su avanzada edad, Wamba fue forzado por la nobleza a aceptar el trono el 1 de septiembre del año 672 en la localidad de Gertici o Gérticos, después llamada Wamba en su honor (Valladolid), donde había muerto su antecesor Recesvinto.​ Por iniciativa propia, a fin de que su elección no fuera considerada una usurpación, exigió ser coronado en Toledo, donde fue ungido el 20 de septiembre por el obispo Quirico en la iglesia pretoriense de San Pedro y San Pablo.

Fue el último rey que dio esplendor a los visigodos. Con su muerte comenzó la decadencia. Su reinado no fue fácil, pues lo pasó casi enteramente sofocando las luchas internas de la nobleza contra la monarquía, los nobles entre sí, los católicos contra los arrianos y la población hispanorromana contra los visigodos. Además tuvo que sofocar una rebelión de los vascones y en el 672 hubo de enfrentarse a un nuevo y desconocido peligro: la invasión de norteafricanos o árabes, que intentaron pasar a la Península por Algeciras, intento que fue rechazado por visigodos e hispanorromanos.

En la región de Septimania en la Galia (al sureste de la actual Francia) en el año 673 tuvo lugar una revuelta de algunos nobles visigodos encabezada por Ilderico que se había proclamado rey. Wamba envió al duque Paulo para sofocarla, pero éste inició su propia rebelión en Narbona. Paulo reemplazó a Ilderico y se proclamó a su vez rey en Gerona. Ante la situación, Wamba, que se encontraba combatiendo a los vascones que invadían Cantabria, realiza una operación relámpago y los derrota. Acto seguido acudió al lugar de los hechos y tomó por las armas Tarragona, Barcelona y Narbona, dominando finalmente la sublevación y capturando a Paulo, que tuvo que desfilar por las calles de Toledo con una raspa de pescado en la cabeza. Estos sucesos dieron lugar a que Wamba reorganizara su ejército proclamando una ley que obligaba a los nobles y eclesiásticos (bajo pena de muerte, confiscación de bienes y exilio) a acudir con las tropas en caso de invasión o rebelión. Fue la llamada Ley militar, que suavizaría bastante su sucesor Ervigio.

Según la tradición, el rey Wamba, después de derrotar la rebelión de Narbona, trajo desde allí las reliquias del mártir san Antolín, príncipe visigodo ejecutado en Toulouse a fines del siglo V. Se depositaron en lo que después fue la cripta de San Antolín de la catedral de Palencia.
Wamba convocó asimismo el XI Concilio de Toledo del año 675, en el cual se dictaron medidas para corregir los abusos y vicios eclesiásticos.

Se cree que el metropolitano de Toledo, Julián II, intervino en la conjura que acabó con el poder del rey Wamba. El rey fue engañado y narcotizado y una vez en ese estado, le tonsuraron, le vistieron con hábito de monje y le obligaron a renunciar a la corona.

El rey Wamba se retiró al monasterio de Monjes Negros de San Vicente en Pampliega, Burgos, actualmente desaparecido, y allí murió en el año 688. Su cadáver recibió sepultura ante la puerta de la iglesia del monasterio de San Vicente, y allí permaneció sepultado hasta que, en el siglo XIII, Alfonso X el Sabio ordenó que sus restos mortales fueran trasladados a la iglesia de Santa Leocadia, ubicada junto al alcázar de Toledo, donde también habían sido trasladados los restos de su antecesor Recesvinto, y que no debe ser confundida con la otra iglesia de Santa Leocadia de Toledo.​ Durante la Guerra de la Independencia Española, los sepulcros donde descansaban los restos de ambos monarcas fueron profanados por las tropas francesas.


Egica sucede a Ervigio en la corte de Toledo

El rey Ervigio, con el fin de evitar represalias para con su familia, casó, en algún momento de su reinado,​ a su hija Cixilo con Égica; un magnate pariente de Wamba y que encabezaba un clan nobiliario hostil.​ En 687 Ervigio, sintiéndose mortalmente enfermo, proclamó a Égica como su sucesor el 14 de noviembre y el 15 recibió la penitencia, y desligó de su obediencia a los magnates para que fueran a acompañar al nuevo rey a Toledo.​ El 24 de noviembre fue ungido en la iglesia de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo en Toledo.​

El nuevo rey trató de debilitar la posición de su familia política para impedir que se presentaran como sus rivales.​ Pero además quería atraerse al sector de la nobleza que había sido combatido por Ervigio y para ello debía devolverles las propiedades que les había confiscado Ervigio y repartido a sus hijos.​ El 11 de mayo de 688 el rey inauguró el XV Concilio de Toledo para liberarse del juramento que había hecho a Ervigio de proteger a la familia real. El rey presentó a los obispos la disyuntiva entre el juramento prestado a Ervigio de proteger a la familia de Ervigio y el juramento que había tenido que hacer a Ervigio antes de ser rey relativo a prestar justicia al pueblo. Égica planteaba que ambos juramentos eran incompatibles, y esto suponía que Ervigio había condenado injustamente a personas y les había arrebatado bienes para otorgárselos a su propia familia, pero revertir tales injusticias suponía perjudicar a la familia de Ervigio, por ello planteaba ser liberado de alguno.​ Además les planteó revocar las medidas acordadas en el XIII Concilio de Toledo acerca de la protección de la familia de Ervigio.

En el XV Concilio Égica no tuvo el éxito esperado para perjudicar a la familia de su mujer, pues aunque los obispos juzgaron que el interés público estaba por encima del de una familia, esto no implicaba que la familia del rey precedente debía quedar desprotegida.​ Respecto de la revocación de la protección de la familia de Ervigio aprobada en el XIII Concilio, los obispos indicaron que tal protección no podía impedir que se hiciera justicia si hubiera culpabilidad en delitos.​ En relación con esto, la versión Rotense de la Crónica de Alfonso III indica que Égica, a instancias del antiguo rey Wamba, pariente suyo, repudió a su esposa Cixilo, sin embargo, esto habría significado que era adúltera, una acusación que se consideraba tan grave que no tiene sentido que en el XVII Concilio de Toledo de 694 se hiciera mención a la reina de una forma tan honrosa, con lo que tal afirmación debe ser considerado como una forma de vincular a su hijo Witiza con la familia Ervigio y así con el declive del reino.​

Égica esperó la muerte del metropolitano de Toledo, Julián II, para continuar perjudicando a la familia de Ervigio, y en el III Concilio provincial de la Tarraconense celebrado en Zaragoza en noviembre de 691, la viuda de Ervigio fue recluida en un convento, lo que revocaba parcialmente lo acordado en el XIII Concilio, en el que se prohibía a la reina viuda el casarse en segundas nupcias pero le garantizaba no ser obligada a ingresar en la vida monástica.​ De este modo el monarca reinante se aseguraba la estabilidad del poder al impedir el engrandecimiento de otra facción nobiliaria en caso que la reina viuda pudiera casarse de nuevo.​

Las medidas contra la familia de Ervigio le pudo acarrear el enfrentamiento con un sector poderoso de la nobleza y el clero. Fue en este contexto cuando Égica tuvo que enfrentarse a una conspiración para reemplazarle en el trono y asesinarle.14​ Se ha conservado una moneda a nombre de Suniefredo que muestra que los conspiradores tuvieron el control de Toledo durante un tiempo. En mayo de 693 el rey convocó el XVI Concilio de Toledo para sancionar las medidas contra el metropolitano de Toledo, Sisberto, —que habría ungido rey a Suniefredo en Toledo—, puesto que su destitución debía ser sancionada por un procedimiento canónico.​ Por las actas de los firmantes al Concilio se pone de manifiesto la renovación del personal palatino a raíz de la conspiración.​ Entre los conspiradores aparecieron parientes del rey Ervigio​ como la reina Liuvigoto, pero parece que esto fue una artimaña de Égica para liquidar a la familia de Ervigio;​ aunque por otro lado E. A. Thompson indica todo lo contrario, que la conspiración iba encaminada también contra la reina Liuvigoto.​