martes, 5 de diciembre de 2017

Historia del origen del árbol de Navidad en el mundo germánico y su influencia en el mundo occidental actual

A día de hoy poca gente estudiosa del tema, pone en duda el origen pagano de gran parte de las fiestas navideñas, y quizás de gran parte de las tradiciones dentro de las religiones monoteístas. No obstante no es mi intención apartar de sus creencias a nadie, ni tan siquiera poner en duda su sentimiento, el cual pienso es libre y pertenece a cada uno. Si por el contrario creo importante reconocer cuales fueron los orígenes de las tradiciones que hoy seguimos desde un aspecto histórico. Remontándonos a como fueron y el por qué llegaron. Tal es el caso que hoy nos ocupa, que no es otro que recuperar un artículo que publique dentro de un magazine titulado “templo de piedras – en alusión a los templos megalíticos”, donde especificaba basándome en un artículo de Celia Garcia Pérez, el origen del árbol de navidad y su paso de ser un elemento puramente pagano a ser un símbolo cristiano dentro de las sociedades de cultura germánica, extendiéndose a día de hoy en todo occidente como un elemento más dentro de los símbolos navideños.

Alvar Ordoño.

Historia del origen del árbol de Navidad en el mundo germánico y su influencia en el mundo occidental actual

Muy pronto llegará la navidad y el nuevo tiempo del Adviento; como cada año, en gran parte de nuestros hogares, se encenderán las cuatro velas (una correspondiente al Domingo) y rezaremos esperando la navidad del Divino nacimiento de Jesús siendo niño confiando que nos haga dignos del don de su persona. El significado de las cuatro velas es claro para todos como el pesebre o nacimiento.

Cuando vemos colocado, en la Parroquia o en nuestro hogar, las figuras que recrean el nacimiento de Jesús, muchos recordamos a San Francisco, el que introdujo esta hermosa costumbre pero difícilmente se recuerde a San Bonifacio, evangelizador de los germanos. Este santo, anglosajón, nació en la segunda mitad del siglo VII y sufre el martirio a manos de los paganos en el año 755.
En el año 716 marchó a Frisia, y no se acobardó a pesar del fracaso de ésta su primera tentativa de predicación.

El papa Gregorio II le encarga insistir en su apostolado y aplicar la liturgia romana y hacia Germania marcha de nuevo en el año 719.

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En Utrecht, en Hesse, bajo el obispo San Wilibrord, trabajó sin descanso y en el 723, Gregorio II lo nombra obispo, sin fijarle sede. Es en Hesse donde derriba los ídolos del dios germánico del trueno, en Guismar y extiende su misionar por Turingia; en el año 738, por tercera vez en Roma, es Gregorio III quien lo nombra legado pontificio en los países en que predicaba. Esta vez será Baviera el campo de su labor. Hasta el año 742 fundó varias diócesis, nombró obispos, convocó varios sínodos y en el año 747 fue arzobispo de Maguncia y primado de Alemania.

Pero el paganismo y la superstición tenían hondas raíces aún, y en el mes de diciembre, en la noche más corta del año, todavía se realizaban sacrificios para que el sol retomara su fuerza y volviera a lucir para dar vida a la Naturaleza.

Informado Bonifacio de que bajo la encina o el roble más alto del bosque dedicado al supremo dios de la mitología germánica, sería sacrificado un joven, se dirigió hacia allí para evitarlo.
Aquí la leyenda se bifurca y algunas fuentes afirman que lo logró pero las más aceptadas informan que sólo alcanzó a recoger el cuerpo del adolescente.

Bonifacio y sus seguidores talaron el árbol sangriento, y desde entonces el obispo exhortó a tomar como símbolo de la nueva fe, el Dios Bueno que no necesitaba sacrificios humanos para revivir porque había resucitado para siempre, el pino que no pierde sus hojas, siempre verde, que ofrece cobijo a los caminantes bajo sus ramas, que abriga a los animales y les ofrece alimento con su follaje a los ciervos en lo más duro del invierno, que ofrece sus ramas para las teas resinosas que ahuyentan la oscuridad.

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Como símbolo de conversión, en los poblados de la hoy Bavaria, aparecían en Adviento los pinos verdes en las puertas de los poblados, para indicar que allí ya no se adoraba a otro Dios que el Trino y el Uno, que en la Persona del Hijo había nacido en diciembre para consuelo y esperanza de todos los pueblos.

Por amor a los hermanos más desposeídos, como convite fraterno, se colgaban frutas, manzanas rojas y verdes, bollos de pan, nueces y castañas pintadas, para que todo el que lo necesitara se sirviera sin necesidad de pedirlo.

En el año 754 San Bonifacio y varios de sus sacerdotes y ayudantes, marcharon a Frisia con permiso del Papa. Allí era donde el cristianismo todavía no había logrado triunfar y donde cerca de Dockhum, a orillas del Burda, al amanecer, fue muerto con todos sus compañeros.

Nos dejó quince sermones, se le atribuye una colección de Estatutos divididos en 36 artículos sobre la organización de la diócesis y la administración de los sacramentos. Como gramático legó a la posteridad el libro "De partibus orations" y una Prosodia, de la que quedan fragmentos en el Rehin Musaeum, pero los miles y miles de cristianos y no cristianos que cada año erigen pino verde, pueden ignorarlo todo sobre él; pueden creer que el Arbol es sólo un símbolo pagano (aunque los Arboles de la Vida y de la Ciencia tengan tanto lugar en el Génesis); pueden no leer nunca una palabra de sus escritos pero si saber que la costumbre que nos legó, representa la paz, la reconciliación y la solidaridad entre los hombres. El Divino Niño nos traiga a todos su espíritu de amor para todos los días de nuestra vida.

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Celia García de Pérez

sábado, 2 de diciembre de 2017

viernes, 1 de diciembre de 2017

La nobleza visigoda en Hispania

En las fuentes antiguas aparecen términos para denominar a los miembros de la nobleza como: seniores palati, primates, optimates. Las estirpes de la nobleza de sangre visigoda fueron intencionadamente mermadas por sucesivas limpiezas realizadas por los reyes. Nuevos miembros accedieron a la oligarquía nobiliaria al formar parte de la clientela real, vinculándose al rey por fidelidad y servicios a la corona. Las fuentes utilizan la locución fideles regis para designar a los clientes del monarca. La clase nobiliaria estaría formada por unas 1.500 familias, es decir, de 7.000 a 10.000 individuos. Esta clase se dispersó por todo el territorio , buscando el control administrativo y militar de las provincias. 


El invierno llega a la Hispania Gothorum

Ha costado, pero en algunas zonas del reino norte ya se ven las primeras nevadas. Esperemos que sean el principio de u invierno lleno de lluvias y nieves, en la primavera lo agradeceremos. En los montes los godos que guardan los pasos librandolos de ladrones, parecen mirar las tierras llanas de las mesetas donde una vida mas cómoda aguarda en las villas y ciudades de origen romano.

jueves, 30 de noviembre de 2017

Los visigodos en la comunidad de Madrid

Se habla mucho del Madrid de los musulmanes, pero pocas veces se cae en el detalle de la existencia previa de asentamientos visigodos con necropolis importantes por sus ajuares en gran parte de la actual comunidad. 
En el siguiente mapa se ven algunos de esos asentamientos dentro del maga político actual. Esperemos que con el tiempo el pasado medieval y tardo antiguo de los godos sea reconocido como una de las partes mas importantes del legado histórico político que llegaría en toda la península, dándoles con ello el reconocimiento que merecen.



lunes, 27 de noviembre de 2017

Visigodos en Hispania. Proximo numero de Desperta Ferro

EN DESPERTA FERRO ARQUEOLOGÍA E HISTORIA N.º 16: Visigodos en Hispania, podrás encontrar…

Toledo visigodo. El paisaje de una sedes regia por Jorge Morín de Pablos (AUDEMA)

La ciudad de Toledo y su territorio atesoran una serie de restos materiales de valor excepcional que son la consecuencia más visible de un rico pasado. Su presencia sirve para recordar que estamos ante una de las poblaciones más importantes y complejas de la península ibérica, tras haberse convertido en capital simbólica de inmensos imperios, de grandes y diferentes reinos o de otras muchas demarcaciones de carácter civil, religioso o militar, que crearon sus propios programas arquitectónicos, en ocasiones sobre los mismos inmuebles, y han dejado su correspondiente huella. Esa importancia mantenida a lo largo de los siglos, tiene como gran referencia la capitalidad visigoda. Es entonces, en los años centrales del siglo VI, cuando Toledo empieza a destacar en el conjunto de las ciudades de la península ibérica, aunque todavía tardara cerca de un siglo en consolidarse para dar lugar a la urbs regia visigoda que nos describen las fuentes. En ese momento, Toledo dejó de ser una ciudad más para convertirse en el centro simbólico de una entidad política destacada y excepcional en la Europa de su tiempo. La principal consecuencia de esa promoción fue la construcción de grandes complejos arquitectónicos que, en muchas ocasiones, tomaron como ejemplo las construcciones imperiales y provocaron un importante cambio en el aspecto de la población. Se incluye una espectacular ilustración a doble página, realizada por Josep R. Casals, reconstruyendo la ciudad de Toledo hacia el siglo VII.

A la venta el 1 de diciembre de 2017

martes, 19 de septiembre de 2017